Santiago, Nuevo León

Yira Treviño


A sólo 30 minutos de la ciudad de Monterrey, por la carretera 85, se encuentra el casco histórico de la Villa de Santiago, cuyas construcciones coloniales, calles y casas, invitan a viajar en el tiempo.   

En la plaza principal de Santiago se encuentra la iglesia conocida como Santiago Apóstol, en donde se estima que hay enterrados cerca de 2,000 cuerpos. Cruzando la plaza, se encuentra la Casa de la Cultura (1793) y otros edificios que se usaban originalmente como bodegas para guardar ropas, alimentos, entre otras cosas y posteriormente para guardar las armas en tiempos de la Revolución.

Detrás de la Presa de la Boca se abre un cañón con el mismo nombre, y en lo más alto hay una mina donde antiguamente se extraía fosforita y actualmente es hogar de miles de murciélagos. Al atardecer, cientos de personas se estacionan junto a la carretera para ver este oscuro vuelo que baila sobre los últimos rayos de sol.

También puedes encontrar ahí el Parque Eco turístico Cola de Caballo de 25 metros de altura, y el Hotel Hacienda, desde donde se puede tener una amplia vista del valle o saltar en un espectacular bungee de 70 metros de altura (el más alto de México).

En sus cercanías se halla el valle de Ciénaga de González, rodeado de cuencas y cañones con altas paredes. Uno de estos cañones es el de San Cristóbal, que a su vez forma parte del Parque Nacional Cumbres de Monterrey, cuyas paredes oscilan en desniveles de hasta 800 metros. Para acceder allí, se puede caminar aproximadamente 2 kilómetros hasta la zona de escalada o de rappel, una caída de 60 metros cubierta por un arco de piedra. Ahí el descenso se divide en dos rapeles y el recorrido en total se hace en 3 o 4 horas. La roca caliza simula un espejo que refleja el sol,  lo que convierte al lugar por momentos en un verdadero horno.

Camino a Santiago, hallarás la desviación a Potrero Redondo, lugar donde nacen dos de los cañones más famosos de México: Hidrofobia y Matacanes, así como Chipitín, un recorrido de hasta ocho rapeles, de los cuales seis son en cascadas por las que es posible descender en una especie de “toboganes” naturales para caer en un hermoso lago.

Otro sitio que debes conocer es el Cañón de Hidrofobia. Al contrario de Chipitín, éste no tiene rapeles tan altos y espectaculares, pero durante su recorrido, mucho más extenso, bajamos por toboganes naturales y decenas de saltos (el más alto fue de unos 15 metros de altura), incluso nadando entre altas paredes, donde el río se encajona profundamente.

Hay quienes asocian este lugar con variados mitos y leyendas, algunos sobre gigantes peces que habitan sus aguas, otras acerca de ovnis y hasta hombres-pájaro que sobrevuelan la zona. Localizado a escasos kilómetros de Santiago este lugar se ha vuelto quizás el más visitado por los regiomontanos y santiaguenses. Motos acuáticas, barcas y otras embarcaciones copan las aguas de la presa.

¿Qué esperas para conocer este mágico destino Mexicano?